Palabras o Actos
Palabras o Actos

Estaba leyendo You can’t shop your way out of a monopoly, de Cory Doctorow, y he sacado una idea que me ha dado que pensar.
Creo que compartirás conmigo la idea de que el cambio climático no es culpa del individuo ni tampoco es una lucha de su día a día. A efectos prácticos no cambia nada que recicles mientras las grandes empresas y fábricas hacen lo usual. Lo que no había hecho hasta ahora era extrapolar esta idea a otros contextos.
¿A qué me refiero exactamente?
La lucha perdida
Si estas leyendo esto probablemente estés en contra de las grandes empresas y sus prácticas tan depredativas. Además seguramente intentes luchar activamente en tu vida diaria contra ellas. Quizá usando software open source, buscando alternativas en empresas más pequeñas o locales, etc.
Empiezas a ver lo que quiero decir, ¿no?
Realmente es lo mismo, pegar al aire, una lucha perdida. Da igual lo que hagas personalmente que eso no va a cambiar nada.
En verdad hay otros dos motivos por los que puedes estar haciendo todo eso. Puede que lo hagas para ayudar a la competencia, a esos pequeños proyectos tan poco conocidos. O quizá por comodidad, realmente te molestan ciertas cosas de esos productos y prefieres buscar alternativas más en sintonía contigo. Aunque probablemente sea una mezcla.
Reivindicación
Esta idea es algo exasperante, nos hace sentir impotentes. Podemos imaginarnos en un mar donde por más que rememos, la marea no va a seguirnos. Pero, en ocasiones hemos visto a gente levantarse y generar un cambio real. ¿Qué veían en esos momentos?
Cada vez que ha pasado esto ha habido dos tipos de personas: los creadores y los seguidores. Si alguna vez te has visto participando en esto lo más probable es que fueras del segundo grupo.
Un día te despertabas y veías una noticia. La gente estaba haciendo algo para quejarse de ese problema que tanto te molestaba. Y tu, acompasado por todos ellos, te unías a la lucha. Tu aportación era diminuta, podría verse igual que cuando el mar estaba en calma. Pero no te debes dejar engañar. Cuando estaba en calma nadie miraba el número de gente luchando, y pocos se sumaban a la causa. Sin embargo durante la ola, todo el mundo estaba mirando, y cuanta más gente se unía más visibilidad tenía.
Es por eso que en esos momentos vale más tu aportación. No trabajas en vacío. Empujas, aunque levemente, a una ola y la haces más grande.
Esta idea tiene mucho valor, y es que no serán pocas las veces que hayas visto una ola pasar y no montases por pereza. Hay que ser conscientes de lo crítico que es ese momento y aprovechar para atacar.
Por otro lado, el otro tipo de personas en estas olas, son las que las inician. Lo que les caracteriza es la capacidad de difusión, conseguir que sus ideas lleguen a un público.
Y esta es la otra idea con la que quiero que te quedes, en los momentos de calma lo que funciona no es la lucha silenciosa, es hacer ruido.
Palabras sobre Actos
Quiero que veas la importancia de esto último, el hacer ruido. Si tu intención es la reivindicación no basta con que la hagas para ti. No basta con que dejes de usar cierto producto, no basta con que cambies tu estilo de vida al completo incluso. Lo que hagas tiene que llegar a alguien.
Si tu intención es reivindicar, habla, ¡grita!. Y hablo del tema que sea. Si has hecho algo por una causa, no puedes quedártelo para ti, tienes que exponerlo. Aunque sea algo tan simple como hablarlo con amigos.
Es una lucha de ideas, no de actos.